Para los aficionados a la recolección de setas, siempre es un fastidio lo estacional de nuestra afición. Cuando acaba la temporada nos quedamos un poco deprimidos.

Una opción para poder quitarnos el gusanillo es cultivar nuestras propias setas en casa. Aunque lo recomendable es cultivarlas en la misma época que crecerían en su espacio natural, podemos alargar (o adelantar) dicha época si controlamos un poco el ambiente donde las desarrollemos.

Las setas que habitualmente se cultivan son las saprófitas, es decir aquellas que se alimentan de materia muerta o en descomposición; de hecho el hongo mismo contribuye a esta descomposición. Ejemplos de setas saprófitas y cuyo cultivo está muy extendendido pueden ser: el Pleorotus Ostreatus, o el Champiñon, aunque hay otras menos comunes. Por otro lado, las setas micorrízicas, que son aquellas que para su desarrollo necesitan de la simbiosis con las raíces de algunos árboles, no se pueden cultivar tan fácilmente ya que como hemos dicho, necesitan de años de desarrollo en conjunción con especies de árboles muy específicas. Como ejemplos de este otro tipo de hongos podemos mencionar: el Boletus, el Níscalo...

Es por lo anterior que si queremos cultivarlas en casa deberemos optar por alguna de estas espécies. Su cultivo es complicado y sobre todo la fase de incubación y germinación del micelio, y posterior esterilización de sustratos. Donde el principal riesgo es la contaminación de otras especies vivas (fundamentalmente bacterias). Y si no llevamos a cabo correctamente complejos procesos acabarán con nuestro proyecto de cultivo.

Por lo tanto la opción más fácil para alguien no iniciado, es la compra de sacos o bolsas ya preparadas para encargarnos únicamente de la maduración de las setas. Estos sacos, contienen el sustrato (de paja o serrín de madera de árboles de hoja caduca, nunca coníferas) ya convenientemente esterilizado y con el micelio sembrado en su interior. De esta manera sólo tendremos que poner el saco en lugar iluminado (sin que le de el sol directamente) y a una temperatura de entre 15ºC y 25ºC.

Nosotros este año nos hemos animado a realizar esta actividad, que además de producirnos setas comestibles, supone una interesante experiencia. Por ello compramos un saco productor de Pleorotus en Hifas da Terra. Y os vamos a contar como nos fue.

La verdad es que lo compramos bastante tarde; ya debía ser casi Diciembre cuando lo recibimos en casa, y las temperaturas eran bastante bajas. El serrín dentro del saco ya estaba algo blanco pero en unos pocos días se puso mucho más blanco (esto lo vimos fácilmente ya que el plástico que lo envuelve es completamente trasparente). Primero por el miedo al frio lo tuvimos unos días dentro de casa. Pero esto fue un gran error, ya que aunque la temperatura era la ideal, el ambiente era demasiado seco (con la calefacción); y conforme le abríamos algún agujero en alguno de los piornos que asomaban se secaban completamente de un día para otro.

Tras el primer fracaso de tenerlo dentro de casa, ubicamos el saco en el lavadero del piso. Y aunque las temperaturas bajaban por la noche, está bastante resguardado por una celosía de aluminio. A partir de ahí las cosas empezaron a ir mucho mejor. El saco cada vez estaba más blanco por el micelio, que lo invadía completamente y empezaron a aparecer unas pequeñas setas.

Cuando se ve que la seta empieza a aparecer hay que abrir un agujero en el saco, para que puedan salir. Aquí cometimos también otro error, abrir el agujero demasiado pronto, y se nos secaron algunos. Para nosotros lo que mejor está funcionando es no tener prisa en abrir el susodicho agujero. Lo mejor es no abrirlo hasta que se vea claramente la seta en formación, y parezca que aquello "va a explotar" por la presión. Una vez abierto el agujero, es muy importante (especialmente si el saco está en un entorno seco) pulverizar contínuamente la seta, los agujeros, el entorno... para que mantenga la humedad. Nosotros hasta le pusimos un valde con algo de agua (sin que llegara a tocar el saco) para que produjera un ambiente algo más húmedo. Lo solemos pulverizar una par de veces al día, ya que el resto del día no estamos en casa.

¡Y de esta manera conseguimos nuestra primera cosecha de setas!. Cuando las setas tienen un tamaño considerable y se ve que el borde ya deja de estar enrollado, hay que cortarlas. Si esperamos mucho se pasarán. La verdad es que nos gustó mucho su sabor, mucho más intenso que las compradas y sobretodo su textura más consistente. Finalmente conseguimos unos 800gr en esta primera tacada.

Luego tapamos los agujeros que habíamos hecho en el saco con cinta de embalar, y lo sumergimos en agua hasta empaparlo bien. Y lo dejamos reposar esperando la próxima cosecha (Hifas da Terra comenta en su página que se pueden conseguir hasta 3 cosechas por cada saco). Pero aquí ya estábamos bien metidos en el invierno, y no apareció ninguna seta más. Hemos dejado el saco en la misma ubicación durante todo el invierno, regándolo un par de veces con un agujero en la parte superior y un embudo. No estábamos muy seguros de si la cosa iba muy bien hasta que en estos primeros días de primavera han empezado a salir nuevas setas. Aquí otra vez cometimos el mismo error de abrir prematuramente el agujero, y una preciosa seta que tenía muy buena pinta se nos secó con apenas 2cm de tamaño. Así que para el resto hemos esperado un poco más en abrir el agujero, y estamos pulverizando con agua para que mantenga la humedad, y ya tenemos otros 3 agujeros de donde están brotando estupendos ramilletes de Pleorotus.

Así que mucha alegría por conseguir esta segunda cosecha, que todavía no sabemos cuando pesará. Y quién sabe... lo mismo hasta conseguimos esa ansiada tercera remesa.

La verdad es que nos está resultando una experiencia muy gratificante y divertida, y animamos a cualquier aficionado a que lo pruebe en casa. Y si nosotros lo hemos podido hacer en un mini-piso, cualquiera puede.

PD: Las fotos que podéis ver en el artículo son de nuestro saco en diferentes momento del cultivo.